Aldea Bordóns

Aldea Bordóns es un conjunto de alojamientos rurales en Sanxenxo enclavados en un hermoso entorno rural con vistas al mar y jardín. Está formado por tres casas rurales situadas en la ladera de un monte desde el que se divisa la costa y la Ría de Pontevedra. Aldea Bordóns se encuentra a 5 minutos del centro de Sanxenxo y muy cerca de la magnífica playa de Areas, ofrece montones de posibilidades: descanso y tranquilidad, gastronomía, senderismo y naturaleza, playas y náutica, marcha nocturna, tiendas, regalos . . .

Una vez accedemos al interior de la Aldea a través de un portalón, nos encontraremos con tres casas independientes con las puertas y las ventanas pintadas de colores encendidos, respetando los cánones marineros. Estas casas cuentan con 6 acogedoras habitaciones dobles dotadas de todas las comodidades.

Bajo la Casa de Leiro está el salón, amplio y acristalado, con un espléndido muro de piedra, rezumante y cubierto de musgo. Un onírico lugar para relajarse y olvidarse del estrés.

Bodega, comedor, hórreo, jardines y multitud de herramientas y objetos decorativos de procedencia rural, completan las instalaciones de este mágico complejo turístico.

Ubicación
Información de Contacto
Dirección

Parroquia : Bordóns (San Pedro) Lugar : O Outeiro 36960 Sanxenxo - Pontevedra

Telefono
986 724 374
E-mail:
info@aldeabordons.com
Reportajes
Los vips del turismo verde

Publicado en La Voz de Galicia el 23/07/2010

Torre do Río, en Caldas, y Aldea Bordóns, en Sanxenxo, forman parte de un club de calidad que agrupa hoteles con encanto de toda España.

José María Belaúnde y su primo viajaban bastante. Eran de los que elegían los lugares de vacaciones según el hotel. «¿Demasiado exquisitos? Quizá, pero así pudimos ver las carencias y las dificultades con que se encontraba la gente con iniciativas válidas para dar a conocer su proyecto. Faltaba algo», explica. Se liaron la manta a la cabeza y fundaron ?hablamos del año 2002? Ruralka, una especie de club de calidad de hoteles con encanto. «Tenemos tres principios básicos: calidad, cordialidad y exclusividad». Además, los establecimientos que se sumen a sus servicios deben estar gestionados por empresas familiares o pymes; ofrecer entre treinta y cuarenta habitaciones; no estar ubicados en grandes ciudades sino, a ser posible, en poblaciones con algún encanto histórico-artístico; y ofrecer un trato personalizado. O sea, que quien busque un megahotel con restaurante bufete en la guía de Ruralka está perdiendo el tiempo. Porque precisamente esta guía (con una cuidadosa edición encargada a Everest) es una de las señas de identidad del grupo, que cuenta con 102 hoteles en toda España y que está sobre todo dirigido al alojamiento de parejas de entre 25 y 55 años y, cada vez más, a familias. «Últimamente también hemos trabajado el tema de las empresas», añade José María.

En Galicia por ahora solo hay dos hoteles asociados a Ruralka, ambos en la provincia de Pontevedra; Torre do Río en Caldas y Aldea Bordóns en Sanxenxo.

Turismo rural Sanxenxo

Más tranquilidad, imposible

Un alemán que veía el sitio «demasiado cerrado, sin bares» fue el único huésped que criticó Torre do Río. «Al resto de la gente, si no le gustó, no me lo dijo». El que habla es Rodrigo Rey, propietario de esta fábrica textil de principios del siglo XX llamada La Concepción y hoy reconvertida ?con mucho mimo y cuidando todos los detalles, es de justicia decirlo? en hotel con encanto. Habla con entusiasmo de la historia de la torre: «A mí me llegó la oferta a través de un abogado de Madrid y le compré la propiedad al nieto de los dueños originales de la fábrica. Entonces me enteré de todo, de cómo mantuvo la actividad hasta la Guerra Civil y cómo aprovechaban la cercanía del río (con mina de agua incluida) para trabajar». Porque si algo define este hotel en Caldas es, precisamente, el río, el Umia, que forma una península coronada por la Torre do Río y, dice Rodrigo, «nos regala un montón de rincones de intimidad». Eso, y una temperatura más que agradable en los días de calor sofocante.

La primera aldea rural de Galicia

Está la Casa do Leiro, la Casa da Carmen, la Casa dos Avós... que guardan en total seis habitaciones, todas ellas construidas sobre una aldea original en Sanxenxo y que fueron las culpables de que en Galicia se creara esa figura como un tipo más de establecimiento hotelero dentro de la comunidad. El propietario de Aldea Bordóns, Gerardo Salgueiro, dejó su trabajo de vendedor en el año 1996 y volvió a la aldea en donde nació para crear este alojamiento rural, que gestiona junto a su mujer. «Una y mil veces volvería a hacer lo mismo, no me arrepiento de nada», explica Gerardo que, aunque contó con ayudas de la Xunta para montar su negocio, no oculta que echa de menos «más apoyo de la administración».

Lo que más llama la atención de Aldea Bordóns ?a los turistas del interior les gusta, sobre todo, la cercanía con Sanxenxo y las mariscadas que les prepara Gerardo? es la rehabilitación que se ha hecho, intentando respetar

(y consiguiéndolo) la estructura de la aldea original. Por eso, cada habitación es una sorpresa.

La idea de Gerardo es poder ampliar el complejo, para lo que necesita hacerse con las dos únicas casas del núcleo que por ahora se han quedado fuera.

SUS SECRETOS: EL GANCHO DE SANXENXO | A los turistas se les ofrece un paquete de fin de semana con excursión a las Cíes y mariscada.

LA REHABILITACIÓN | La reconstrucción de la aldea se hizo de forma irregular, respetando formas y alturas. El salón común está formado de roca en estado natural.

Notas de Prensa
Galicia crea la figura de «aldea rural» dentro de su oferta turística

Publicado en la Voz de Galicia 10/08/2004

En la comunidad ya existen tres establecimientos que podrían optar a esta categoría
Está formada por un mínimo de tres viviendas próximas y explotadas por el mismo titular


El perfil tipo del visitante es el de una pareja española joven.

Pazos, monasterios, casas de labranza, rectorales... A la oferta existente de establecimientos de turismo rural se une a partir de ahora una nueva tipología: la aldea rural. El Diario Oficial de Galicia publicaba ayer el decreto que regula este sector, y en el que se incluye como novedad principal la creación de estas aldeas.

Se trata de edificaciones con al menos tres casas en el mismo núcleo rural, explotadas de forma integrada y de un mismo titular. El conjunto de las viviendas tendrá que guardar una distancia máxima de quinientos metros. Uno de los objetivos de estas aldeas rurales será evitar el abandono de pueblos enteros en la comunidad. Por el momento, existen ya al menos tres establecimientos de turismo rural que podrían optar a esta clasificación, en Sanxenxo, Arzúa y Ortigueira.

Pueblo de pescadores


Una de ellas es Aldea Bordóns, en Bordóns (Sanxenxo). Conservando las características de un pueblo de pescadores, Gerardo Salgueiro ha rehabilitado cinco casas de herencia familiar -aún posee otras dos-, que a diferentes alturas conforman un entorno único con hórreo y cruceiro incluido.
«O bonito e o éxito desto é que se trata de algo totalmente diferente a unha casa rural, parece unha pequena aldea», afirma.

Otra de las novedades del decreto que entra hoy en vigor es la clasificación de estos establecimientos en compartidos y no compartidos. Esta tipología responde a la demanda que existe de alquilar casas enteras, que hasta el momento no se había legislado.

Galicia es una de las comunidades que establece más requisitos a sus establecimientos rurales. Por ejemplo, los pazos, casas grandes, castillos y monasterios deben ser anteriores al año 1900 y las aldeas rurales y casas de aldea a 1940. Los primeros no podrán tener más de quince habitaciones y las casas de labranza no más de diez. Además, estas últimas están obligadas a desarrollar actividades agropecuarias en las que puedan participar los clientes.